lunes, 2 de junio de 2014

La Ventaja del olvido

Otra noche que no estás
tal vez tus besos ya son de otra 
hoy tus sábanas reconocen su olor y
empiezan a olvidar el mío.
Me torturo pensando si la tocarás igual
si la llevas al cielo con cada caricia
si arremetes salvaje contra ella
quitándole el aliento
o peor aún si eres capaz de conciliar el sueño
con ella en tus brazos.
Fuimos nuestros de a momentos, 
momentos verdaderamente auténticos, 
sin nombres, sin prejuicios, sin miedos, 
sin mentiras.
Solo tú, yo y nosotros.
Fuiste lo efímero más efímero en mi vida
Fuiste todo y nada
Pero lamentablemente el olvido me lleva
un kilómetro de distancia por día
y en vez de correr
empiezo a caminar.

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